Luego de estar muchos días y horas programando, mirando fijamente una pantalla, decido frenar y filosofar un rato, ¿qué es todo este código que estoy escribiendo? ¿En qué mundo estoy viviendo? ¿En el binario?
¿Es esta virtualidad una posibilidad más de la realidad? ¿Software y realidad forman parte de una enorme hiper-realidad? ¿Será lo virtual, algún día, nuestro principal mundo de vida?
Pienso en Platón, en el Mito de la Caverna, en Matrix, y decido escribir esto:
“Imagina un antro subterráneo… hombres encadenados desde la infancia, de suerte que no puedan mudar de lugar ni volver la cabeza a causa de las cadenas que les sujetan las piernas y cuello.” Así empieza el Mito de la Caverna que forma parte del libro VII de la República de Platón.
Detrás de estos prisioneros hay un muro con un pasillo. Por el pasillo circulan carceleros portando objetos. Utilizando una hoguera proyectan las sombras de dichos objetos en una pared que los prisioneros pueden ver. Los prisioneros creen que esas sombras son la realidad o el conocimiento verdadero; no pueden conocer nada más que esas sombras.

Un día, uno de estos prisioneros se libera y decide escapar; se arrastra penosamente por un túnel ascendente y logra salir de la caverna. Fuera de la cueva contempla una nueva realidad más auténtica y más bella.
Mediante esta alegoría, Platón explica que hay dos mundos, el mundo sensible (el de las apariencias) y un mundo superior, el mundo de las ideas. Por lo tanto, la alegoría de la caverna detalla el proceso de elevación progresiva en el conocimiento humano. El filósofo platónico para “salir de la caverna” debe superar el ámbito de la opinión o doxa para acceder al ámbito del saber. El filósofo debe abandonar las falsas creencias, los prejuicios ligados a la costumbre; debe romper con su vida cómoda y confortable basada en el engaño.
Finalmente el hombre libre regresa a la caverna para compartir sus conocimientos con los prisioneros (una especie Morfeo de Matrix), siente la necesidad de ayudarles a ascender al mundo real.

Morfeo y Neo escapan de la Matrix y se enfrentan con una dura visión: el mundo es un desierto apocalíptico dominado por las máquinas. No hay belleza en ese mundo; los humanos son esclavizados y viven atrapados en la caverna platónica creada por las máquinas.
Me pregunto, ¿es justo destruir la realidad virtual de millones de personas para arrojarlas a un mundo peor en nombre de la Libertad? Neo, hacker y líder de la revolución humana, ¿es liberador o tirano?¿Existe una única posible realidad digna de ser vivida?

¿Qué pastilla elijo?
Antes me pregunto:
¿Es la libertad el mayor bien posible? ¿Acaso no somos también esclavos de las leyes físicas y la finitud temporal? Y en última instancia, yendo aún más lejos en este juego-experimento mental, tampoco sabemos a ciencia cierta si ahora mismo no somos prisioneros de un dios creador y devenimos día a día dentro de un simulacro tipo escape room existencial.
¿Es nuestra realidad monolítica o sólo es una versión más de lo posible? ¿Una comunidad virtual es, ontológicamente hablando, inferior a tomar cerveza con amigos en un bar?

Tal vez algún día nuestros sistemas operativos biológicos humanos y la realidad en la cual nos vemos obligados a estar inmersos, queden obsoletas. Tal vez el futuro de la Humanidad ya no está en este mundo sino dentro a una multi-realidad más amplia donde las posibilidades, las cavernas, los escapes de las cavernas, las cosmovisiones y las opciones vitales sean casi infinitas.
¿En cuál de todas las realidad será posible alcanzar el Bien Supremo para una vida plena? Es decir, dónde seremos capaces de alcanzar las mayores cuotas de virtud, felicidad y conocimiento. ¿Lo será en el mundo de siempre? Esclavos de lo biológico y de la cotidianidad más desesperante, ¿lo será en el mundo del código? Donde corremos riesgo de ser esclavos de las máquinas y las apariencias digitales.
Es posible que en esta hiper-realidad ya no seamos prisioneros de una caverna sino de miles de cavernas. Como las muñecas rusas, serán cavernas dentro de cavernas. Viviremos, tal vez, dentro de un video juego intentando escapar de una Matrix para acceder al siguiente nivel. Suena estimulante y claustrofóbico a la vez.
¿Mito, logos o binario?
Aún no sé qué pastilla tomar, ¿azul o roja? Tal vez las dos a la vez y ver qué pasa.









